Hoy fue un día soleado y bastante fresco. El típico día de invierno donde el sol se empeña en demostrar su inservible presencia dado que el frió se siente igual.
Es feriado por la muerte de San Martín (todavía no entiendo por que en este país se conmemora la muerte de las personas que se animaron a levantarse del sillón y hacer algo por la patria en vez del nacimiento, siento que celebramos que se hayan muerto y, la verdad, no me gusta para nada).
Como la mayoría de los días feriados me levanté considerablemente tarde (no fui a entrenar y me propuse no levantarme a estudiar hoy) y con esa sensación de incertidumbre de no acordarme lo que había soñado y me levanté obligada por la necesidad de lavarme la cara y de cepillarme el pelo (¿mencioné antes que tengo un tic con cepillarme el pelo y los dientes todo el tiempo?).
Me levanté, cumplí con mi ritual de higienico (que nombre raro) de todos los días y me senté en la mesa a almuerzayunar con mi mama.
Mi papa no escribió hoy y no escribe hace casi una semana dado a la pelea que tuvimos.
En realidad no fue una pelea. Se peleó con alguien cercano a mi en mi presencia y no se habla conmigo (who the hell does understand this man?) y yo, siendo fiel a mi orgullo, a mi idea de que, como no hice nada es él el que debe escribirme y me enoja bastante que tenga actitudes de armar problemas donde no los hay, tampoco le escribo. Probablemente es la razón por la cual estuve sensible todo el día.
Anoche tarde (MUY tarde) me escribí con el chico que me gusta por una casualidad no tan casual.
Reafirmé mi teoría de que quien no quiere no va s poder nunca (no quiero olvidarme, no voy a olvidarme) y me fui a dormir temblando e imaginando como seria mi vida si viviéramos cerca (probablemente mi inconsciente tomó eso para crear un sueño hermoso del cual no tengo registros) para levantarme y llegar a la secuencia que describí dos párrafos atrás.
Toda esta introducción fue hecha solo para llegar al total parcial de siempre: estoy sensible. Lo cual nos lleva al total general de siempre: soy sensible.
(Probablemente se deba al SPM, pero eso es otra historia).
Si me preguntan que quiero hacer en este preciso momento es salir corriendo, llegar a Buenos Aires y pararme en la puerta de la casa del chico que me gusta para decirle todo lo que siento.
También me encantaría poder cambiar el invierno por, al menos una semana de verano. Sacarle al sol el estado de mute en el que vive por casi 6 meses y renacer. Probablemente esa es la razón principal de mi sensibilidad. Probablemente no, probablemente es solo un estado pasajero por mi condición femenina o quizá estoy entrando en un cuadro depresivo y no me estoy dando cuenta (otra vez estoy exagerando con los complementos circunstanciales de cantidad. Mother of godness, Fernanda).
Es tarde y probablemente no sea la ultima entrada de la noche debido a la falta de sueño y a la cantidad de cosas para decir que tengo dándome vueltas por la cabeza, creo que de tener a la persona indicada enfrente, se las diría sin interesarme el resultado final para arrepentirme a los 10 minutos de haber tomado conciencia de mis actos. Si, impulsiva a full, ya se.
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