jueves, marzo 01, 2018

La distancia perfecta

Me mirás fijo
y con una mezcla de incertidumbre y seguridad
te acercás.
Me apretás la mano
y te detenés a unos centímetros de mi.
Pegás tu nariz contra la mía y sonreís.
Tus dedos pasan por mis mejillas con la suavidad
de quien intenta cuidar
la fragilidad de un cristal
a punto de romperse.
Y es ahí,
en esos centímetros que nos separan,
que puedo sentir
que quizá nunca estuvimos destinados a ser,
pero que estoy dispuesta a averiguar
cuánto tiempo más
puedo pasar
jugando a las escondidas
con tus besos.

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