Escribo para contarte como me siento. Escribo para hacerte saber que te extraño. Escribo para tratar de aclarar algunas cosas. Escribo no para que respondas sino para entenderme a mi misma.
No hace mucho que te fuiste. No hace mucho que apareciste tampoco, por lo tanto no hay mucho tiempo como para llegar, irse, volver e irse de nuevo. Increíblemente, vos lo hiciste.
Llegaste como si nada, tu ausencia ahora se hace presente como si todo. Cronológicamente podemos ordenarlo asi:
Apareciste en mi vida por casualidad. Siempre estuviste ahí, distante, pero empezaste a dejar de ser parte del paisaje en circunstancias muy espontaneas.
Pasó el tiempo y te fuiste en el mejor momento. Sin aviso previo. Sin despedirte. Vos te fuiste, yo me quedé. Me anclé al pasado. Me anclé a tu recuerdo y me anclé a mis dudas.
Te superé.
Te había superado hasta que decidiste volver,
Volviste. Dijiste que estabas arrepentido. Te creí. Te creí de la única forma en que alguien como yo podría creerte: estúpida e irracionalmente.
Ahora te fuiste... de nuevo.
Lo único que me aliviaría el dolor es un abrazo tuyo.
O que me digas la verdad, que es casi lo mismo.
Pero ojo, son casi lo mismo no solo por su efecto, son, ademas, igual de imposibles.
No hay comentarios:
Publicar un comentario